Consejos para contratar tu seguro de Auto

Conocer las coberturas de nuestro seguro de Auto es fundamental para saber reaccionar en caso de siniestro. En infinidad de ocasiones contratamos a ciegas dando importancia a un único factor: el precio. A continuación, se exponen 5 reglas básicas que deberíamos cumplir a la hora de elegir seguro.

1. El precio no lo es todo

El 95% de los consumidores determinarán la elección del seguro en base al precio. De estos, una parte muy considerable solamente considerarán las coberturas de la opción más económica, ignorando por completo todas las demás. Por tanto, ante un sector extremadamente competitivo como lo es el asegurador, ofrecer la mejor tarifa, independientemente de las coberturas, puede representar la diferencia entre ser, tan siquiera, consideradas o no.

Uno de los principales motivos que explica este comportamiento generalizado gira en torno al desconocimiento del consumidor. Habitualmente, el interesado baraja mentalmente 3 posibilidades:

  • Terceros.
  • Todo riesgo con franquicia.
  • Todo riesgo sin franquicia.

Ahora bien, en cada una de las opciones las posibilidades de cobertura son prácticamente ilimitadas. Además, cada compañía ofrece una cobertura distinta que refleja en las Condiciones Generales de sus productos. En este sentido, un seguro a terceros, con coberturas de robo, incendio, lunas y asistencia, puede complementarse (entre otras) con:

  • Cláusula de colisión contra animales domésticos o especies cinegéticas (jabalí, corzos…).
  • Cobertura de fenómenos atmosféricos. Por ejemplo, la caída de un árbol sobre nuestro vehículo o una granizada localizada que arruine la chapa de nuestro coche.
  • Protección relativa a la Responsabilidad Civil personal. Por ejemplo, que olvidemos accionar el freno de mano y ocasionemos daños a un tercero.
  • Defensa jurídica ampliada.
  • Reclamación de infracciones administrativas.
  • Pago de cursos y tasas de recuperación de puntos y otra formación vial.
  • Gastos de custodia del vehículo.
  • Robo de equipajes.

El desconocimiento puede provocar que no contratemos coberturas que realmente se adapten a lo que necesitamos. Si, dado el caso, solemos circular por vías rurales, entonces nos interesará suscribir una cláusula de colisión contra animales. Lo realmente importante es estudiar quien nos da más por menos y, sobre todo, si nuestra póliza se adapta a nuestras necesidades.

Fijarse únicamente en el precio de un Seguro de Auto es un craso error. En infinidad de ocasiones, optar por la opción más económica puede salirnos muy caro. Lo importante es estudiar la mejor relación calidad/precio en función de nuestras necesidades.

2. Leer con detenimiento las Condiciones Generales

Este posiblemente sea, con seguridad, el aspecto más ignorado por los asegurados. Craso error. Las Condiciones Generales de un producto recogen con todo detalle las limitaciones y alcance de las coberturas, pudiendo llegar a diferenciarse notablemente entre unas compañías y otras. De esta manera, la asistencia en viaje puede variar considerablemente entre los aseguradores. Independientemente de este hecho, el asegurado tendrá conciencia de haber contratado la misma cobertura, aunque desconozca los términos.

ÉCHALE UN OJO...  Colisión por alcance ¿Quién tiene la culpa?

En caso de siniestro, podemos llevarnos una desagradable sorpresa y el asegurador puede desentenderse de nuestras reclamaciones. Por esta razón, conviene asegurarse, especialmente, de la valoración de nuestro vehículo en caso de incendio, robo, pérdida total (a valor nuevo, valor de mercado o valor venal). También, de la calidad de la asistencia y remolcado de nuestro vehículo.

3. Declarar a los conductores menores de 25 años

Todas las compañías penalizan e incluso vetan la conducción de un vehículo por parte de este grupo de personas. La razón cabe encontrarla en la estadística y la probabilidad, pues este grupo de edad es, de largo, el que mayor siniestralidad registra. A la hora de contratar, ya sea por cuenta propia o a través de un mediador, el propio sistema nos instará a aceptar que ningún menor conducirá el vehículo. Se trata de una cláusula delimitadora del riesgo que es aceptada de forma expresa.

Las cláusulas delimitadoras son aquellas que individualizan el riesgo (plazos, cuantías, ámbito espacial, riesgos objeto de seguro, etc.). Tras la reforma del artículo 8 de la Ley 20/2015, de 14 de julio, las exclusiones y limitaciones deben resaltarse en las Condiciones particulares tipográficamente bajo los criterios de transparencia, calidad y sencillez (Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de julio de 2015). Ídem para las cláusulas limitativas, que como su propio nombre indica, condicionan el derecho del asegurado, esto es, la indemnización a recibir, ya sea en renta o especie.


En caso de siniestro, se entiende que el deber de declaración del riesgo no ha sido el real y la compañía podrá aplicarnos la regla de proporcionalidad o, bien, reclamarnos el importe íntegro de los daños que haya tenido que resarcir a un tercero si demuestra que se ha ocultado la verdad mediando dolo o mala fe.

Los menores de 25, 26 o 27 años, según qué compañía, deben estar declarados siempre en la respectiva póliza.

Un ejemplo

Un señor de 45 años es conductor y tomador de un seguro de auto a corriente de pago (500€). Un día dado, su hijo, de 20 años de edad y con carné de conducir, decide coger su coche para ir a la playa. El chico, de camino a su destino, sufre un percance colisionando por alcance con otro vehículo que se encontraba detenido en un semáforo. Al recaer la culpa de su lado, pues siempre tiene la culpa quien colisiona desde atrás, y dado que no figura en la póliza, entonces la compañía puede:

  1. Aplicar la regla de la proporcionalidad si entiende que no ha mediado mala fe. Esto es, si los daños se estimasen en 2.000€ y el coste del seguro incluyendo al chico se cifrase en 1000€, dado que el tomador abona 500€ (el 50% de lo que correspondería), entonces el asegurador reclamará la cantidad proporcional al tomador, es decir, 1.000€ (50% de 2.000€).
  2. Resarcir los daños al perjudicado para posteriormente repetir contra el tomador, exigiendo a éste la totalidad de la indemnización. Esto ocurrirá en caso de que el tomador haya actuado de mala fe ocultando deliberadamente la situación de riesgo. Por ejemplo, si se lograse demostrar que el joven conducía habitualmente el coche sin estar declarado. El artículo 10 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, refleja el deber legal de declarar el riesgo.

4. Declara los extras y accesorios en tu seguro

Cuando solicitamos un presupuesto, el precio suele calcularse mediante un tarificador que recoge todas las versiones existentes del modelo. Cada versión se asocia a una determinada tarifa de venta a partir de la cual se determinará la prima del seguro. Por defecto, el precio de venta no incluye los importes de los extras. En algunos modelos premium, la lista de opcionales puede representar hasta un 25% del importe, por lo que el valor del vehículo que debe aparecer en la póliza habrá de ser un 25% superior.

ÉCHALE UN OJO...  Antinieblas amarillos ¿Son legales?

Esto es especialmente importante sobre todo ante el acaecimiento de dos sucesos: el robo y el incendio. El asegurador no nos resarcirá los daños sufridos, indemnizándonos por el valor sobre el cual se haya calculado la prima. En casos extremos, puede aludir a mala fe del asegurado, pudiendo repetir contra nosotros.

Las marcas ofrecen cada vez mayores posibilidades de equipamiento y personalización que conviene declarar en póliza. Fotografía de netcarshow.com

5. Cumple los plazos legales

Habitualmente, las pólizas de automóvil tienen una duración anual prorrogable. Esto significa que ante nuestro silencio, la póliza se renueva año tras año. En el caso de estudiar otras ofertas y decantarse por los servicios de otra entidad aseguradora tendremos que avisar, al menos, con un mes de antelación a nuestro asegurador actual, como así dispone el apartado tercero del artículo 22 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro. Lo recomendable es hacerlo de la forma más fehaciente posible, ya sea a través de carta de anulación firmada y remitida por nuestro mediador, o personalmente a través de burofax o registro telemático formal. Desaconsejo, en cualquier caso, efectuarlo personalmente por correo electrónico o telefónicamente.

 

Estas tan solo son algunas pautas generales a seguir para contratar el seguro de nuestro coche con mayor conocimiento. Si te ha resultado de utilidad, puedes compartirlo. En caso de duda, puedes dejar un comentario que estaré encantado de responder.

 

 

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Daniel Amor

Daniel Amor

Soy un apasionado del mundo de la automoción desde que tengo uso de razón. Me gustan aquellas marcas que cuentan con personalidad y espíritu propio, y la "vieja escuela", es decir, los coches concebidos para disfrutar al volante. Siento admiración por los Citröen hidroneumáticos.

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