Consejos para viajar y proteger el coche en invierno

Hace unos días, la nieve dejaba atrapados a miles de conductores durante horas en la autopista AP-6. Cuando llega el invierno conviene tener en cuenta una serie de precauciones tan elementales como olvidadas.

  • ¿Qué puntos críticos del coche hay que revisar?
  • ¿Qué debemos llevar siempre en nuestro vehículo?
  • ¿Cómo podemos conducir con hielo y nieve?

En invierno, revisar nuestro coche es imprescindible.

Es una obviedad, pero la mitad de los conductores reconocen no “preparar” su vehículo para la etapa invernal. España es un país con grandes contrastes climáticos, por lo que las condiciones de circulación en verano difieren mucho en invierno. Tendremos que prestar especial atención a los siguientes puntos:

1. Líquido refrigerante/anticogelante.

Como su propio nombre indica, su función es refrigerar el motor evitando que el aceite exceda de su temperatura ideal. Contiene ciertos componentes anticongelantes, motivo por el que también se le conoce por ese nombre. Suele ser de color rosa, verde o azul para ser más fácilmente detectado en caso de fuga.

Tendremos que tener especial cuidado al punto de congelación que soporta, ya que los hay de diferentes “calidades”. Lo habitual es que pueda soportar hasta –10 grados, pero en ocasiones en las revisiones o para salir de un apuro, se suele añadir refrigerante de -4 grados (más económico). En este caso, tendremos que tener mucha precaución ya que si acudimos a la montaña o al interior de España, donde se pueden alcanzar temperaturas inferiores, correremos grave riesgo de que dicho líquido se congele, expandiéndose y arruinando por completo el motor. El mismo cuidado debemos tener con el líquido limpiaparabrisas.

Debemos prestar especial atención a la temperatura que soporta el líquido refrigerante.

2. Escobillas y alumbrado: otro gran olvidado.

Mantener las escobillas limpiaparabrisas en óptimas condiciones puede evitarnos tener un accidente de consecuencias fatales. Con el tiempo, sus gomas se vuelven rígidas, se cuartean y pierden efectividad, sobre todo si nuestro coche duerme en la calle. Unas de primera marca (Bosch) suelen costar unos 40€, pero en eBay se pueden encontrar por menos de 10€. Recomiendo cambiarlas, al menos, una vez al año.

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Ídem para el alumbrado. Conviene verificar el funcionamiento de las luces antiniebla traseras y delanteras y cambiarlas cada 2 años aunque funcionen (cuestan pocos céntimos). No llevar conectadas las antiniebla cuando corresponde (lluvia intensa, niebla, nieve, humareda) está multado con 200 euros.

3. La cifra mágica de los neumáticos: 1,6.

Si hay algo en lo que nunca debemos ahorrar, es en los neumáticos. Por tanto, es imprescindible para nuestra seguridad que la profundidad de su dibujo sea, de al menos, 1,6 mm. Podemos verificarlo con una moneda de 1€: el dibujo debe sobrepasar el canto dorado de la moneda. También es recomendable instalar neumáticos de invierno si vivimos en zonas de montaña, o donde nieve o llueva habitualmente. En ningún  caso recomiendo montar neumáticos de segunda mano o “recauchutados”: siempre es preferible uno nuevo de segundas marcas si buscamos ahorro (Kleber, Firestone, BF Goodrich, etc.).

Circular con los neumáticos por debajo de 1,6 mm. de profundidad puede ser multado con 200€/rueda.

3 cosas que deberíamos llevar siempre en invierno.

En ocasiones especialmente adversas, contar contar con estos 3 objetos pueden facilitarnos mucho las cosas.


1. Cargador para smartphone.

La práctica totalidad de los vehículos cuentan con una toma de 12V a la que conectar un cargador, mientras que los más modernos cuentan con USB con función de carga e incluso recarga por inducción. Por esta razón, contar con batería puede librarnos de algún apuro (llamar a asistencia, mantenernos informados o contactar con nuestros familiares).

Lo ideal es hacerse con un cargador sin cable “fijo”, es decir, que podamos utilizar nosotros el cable que queramos. Así, garantizaremos la compatibilidad con nuestro teléfono, independientemente de que su puerto de carga sea micro-USB, USB tipo C o conector de Apple. Particularmente recomiendo este, que podéis comprar aquí.

Contar con batería en nuestro teléfono se ha convertido en algo primordial.

2. Bebida energética.

En efecto, la mayoría de conductores declara no llevar ningún tipo de bebida ni comida de “reserva” en su coche. Un cuerpo humano puede aguantar días sin comer, pero no sin beber. Ante situaciones adversas en las que no sabemos cuanto tiempo vamos a estar detenidos en la nieve conviene llevar siempre bebida y algún tipo de comida energética en el maletero.

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3. Cadenas metálicas… o líquidas.

En los últimos años, los vehículos montan enormes llantas de 18, 19 y hasta 20 pulgadas con neumáticos innecesariamente sobredimensionados: es una tendencia del mercado. La parte negativa está en que a menudo “no hay cadenas” para semejantes ruedas. Por eso, siempre que sea posible (y aunque ocupe un valioso espacio en el maletero) debemos llevar con nosotros (y saber montar) un juego de cadenas.

En su defecto, podemos optar por llevar un spray de “cadenas líquidas“. Se trata de una especie de resina que se aplica directamente a la rueda y que, en teoría, nos proporciona mayor adherencia para salir de un apuro. Ojo, si los agentes determinan que es obligatorio llevar cadenas, este spray no podrá sustituirlas y no podremos emprender la marcha. Podéis comprarlo aquí.

Aunque no sustituyen a las cadenas de toda la vida, puede sacarnos de algún apuro.

En invierno, suavidad ante todo.

La lluvia y la nieve multiplican el riesgo de sufrir un accidente. Por eso, seguir tres reglas básicas nos puede ahorrar algún que otro disgusto.

1. Si nieva, engranar la marcha más alta posible.

Circular en la marcha más alta posible supone que las reacciones de nuestro coche no sean tan bruscas. Por ejemplo, si arrancamos en primera en situaciones de hilo o nieve, el motor transmitirá más “fuerza” a las ruedas motrices y podemos tener pérdidas de tracción, por lo que es recomendable arrancar en segunda. En coches con caja de cambios automática, conviene seleccionar el modo “Sport” o el perfil de conducción que mejor se adapte a la nieve.

2. Nada de volantazos ni frenazos bruscos.

Debemos tomar una curva lo más suavemente posible y dosificar gradualmente la frenada. Así, evitaremos reacciones violentas de nuestro vehículo al atravesar una balsa de agua o pisar una placa de hielo.

3. Regla de oro: ampliar la distancia de seguridad.

La lluvia y, sobre todo, la nieve, implican mayores distancias de frenado. Por tanto, deberemos ampliar la distancia de seguridad con el vehículo precedente. Conviene recordar que siempre que colisionemos por detrás, la culpa recaerá siempre sobre nosotros, independientemente de las condiciones atmosféricas o de las circunstancias de la conducción, tal y como cuento aquí.

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Daniel Amor

Daniel Amor

Soy un apasionado del mundo de la automoción desde que tengo uso de razón. Me gustan aquellas marcas que cuentan con personalidad y espíritu propio, y la "vieja escuela", es decir, los coches concebidos para disfrutar al volante. Siento admiración por los Citröen hidroneumáticos.

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