Citröen BX Sport, revisión rápida.

35 años después de su presentación, el Citröen BX sigue atrayendo miradas por su peculiar diseño y sus innovaciones técnicas. En esta ocasión tuve la oportunidad de sentarme en un ejemplar de la versión Sport, del cual se comercializaron 308 unidades en toda España entre 1985 y 1986. Ciertamente, estamos ante un Citröen BX muy especial.

La profunda transformación de Citröen.

En 1975, tras una serie de nefastas decisiones que prácticamente abocan a Citröen a la quiebra y de una coyuntura que tampoco ayudaba (Crisis del Petróleo), es adquirida por Peugeot dando lugar al Grupo PSA. El BX fue el primer Citröen desarrollado bajo la batuta de Peugeot, pero no por ello renunciaba a la verdadera esencia de la Citröen de antes: vehículos cuyo diseño no dejaba indiferente a nadie, innovadores y con un despliegue técnico que aún a día de hoy dejaría en evidencia a muchos vehículos, con la sofisticadísima suspensión hidroneumática (ya extinta) como estandarte.

Su diseño no dejaba indiferente a nadie…
…ni por dentro ni por fuera.

El BX: Diferente a todo y a todos.

Podrá gustar más o menos, pero el BX es un coche con alma y con carácter. Hoy día, las marcas se rinden a la reducción de costes y esto supone que los fabricantes compartan entre sí motores, plataformas, mandos, etc. Así. algunos Mercedes Clase A180 CDI lleva el motor 1.5 DCI de Renault (eso sí, a precio de Mercedes); un Citröen C4 comparte mecánicas con el Peugeot 3008, Opel Crossland, y viceversa. Incluso la nueva pick-up Mercedex Clase X tiene el mismo bastidor que un Nissan Navara.

El BX estuvo en producción desde 1982 hasta la primavera de 1993 (la versión familiar aguantó hasta 1994), cuando es sustituido por el Citröen Xantia. Podía equipar motores de gasolina con potencias desde los 55cv de la versión más básica (BX11 con 1.124 cm3) hasta los 160cv de la versión GTI de 16 válvulas. En diésel las potencias van desde los 60 cv del “mil siete” atmosférico hasta los 92cv (TRD, con turbo). Hablando de diésel, Santi Martínez, de Documentos del Motor, nos enseña un maravilloso ejemplar de BX 19:

La suspensión hidroneumática como estandarte.

En todos las versiones, la suspensión era de tipo hidroneumático, es decir, el BX carecía de amortiguadores tradicionales. En su lugar, equipa unas esferas que contienen nitrógeno y líquido y que actúan como muelles. Estrenada por el Citröen DS en 1955, supuso una auténtica revolución ofreciendo unos niveles de confort y estabilidad incomparables. En este enlace, Santi Martínez analiza las bondades de “El Tiburón”, como habitualmente se le conoce al DS. Esta suspensión es capaz de hacer cosas como esta:

Además, permite aumentar o disminuir la altura al suelo del coche a capricho, con varios niveles: el de conducción normal, uno más bajo para tareas de carga/descarga y mantenimiento, y dos más altos, que permitían hacer cosas como esta:

El Citröen BX Sport.

Nuestro protagonista, monta sencillo bloque de gasolina de 4 cilindros en línea y 1.905 cc. que eroga 126cv. Según el número 1.347 de la revista Autopista, esto le permite alcanzar los 196 km/h de punta. Por su parte, el 0-100 queda cubierto en unos 9 segundos. Esta unidad fue matriculada en Pontevedra en el año 1986 y se encuentra en un estado de colección.

Con la suspensión subida un nivel, parece que va a despegar.
La forma del carenado de las ruedas traseras es exclusivo de esta versión.
Las esferas hidroneumáticas marcan la diferencia respecto de sus rivales.
Este BX no cuenta con mandos de intermitentes tradicionales.
El apellido Sport hace que la cotización de esta versión se dispare.

Nada más acomodarte en el interior percibes que estás en un coche especial, poco convencional. Y eso que esta unidad no contaba con la instrumentación digital de algunos BX, ni el volante monobrazo otrora tan característico de Citröen. Una vez en marcha, como buen hidroneumático, sientes como si viajaras en una alfombra voladora. Por otra parte, el sonido, el tacto, el olor a gasolina… te transportan a la experiencia de la “vieja escuela”.

Tan solo le encuentro un defecto a este coche: que no es mío. Más adelante espero traeros una prueba en profundidad. Mis agradecimientos a David, su propietario, por la toma de contacto.

 

Daniel Amor

Daniel Amor

Soy un apasionado del mundo de la automoción desde que tengo uso de razón. Me gustan aquellas marcas que cuentan con personalidad y espíritu propio, y la "vieja escuela", es decir, los coches concebidos para disfrutar al volante. Siento admiración por los Citröen hidroneumáticos.

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